18-12-2022. Domingo 4º de Adviento – Ciclo A (Mateo 1, 18 – 24)

Comentario:

Queridos hermanos y amigos en el Señor:

0. INTRODUCCIÓN:

En estos días, las luces de colores, los escaparates, anuncios de televisión, los viajes y las vacaciones, nos hablan de la navidad con minúscula, – más bien – nos invitan a gastar, consumir, viajar, regalar; en definitiva, a querer comprar la FELICIDAD.

            Pero esta navidad que nos ofrece la sociedad, nos deja resaca: la cuesta de enero, los bolsillos tocando fondo, la felicidad prometida se evapora o desaparece como los fuegos artificiales. El vacío y el sinsentido continúan. Por sus efectos, ésta no es la Navidad que nos anuncian las escrituras, la auténtica, la verdadera, la que permanece en enero, febrero y siempre; la que acompaña en la soledad, en la tristeza, y anima y alienta a seguir caminando con alegría e ilusión.

            Posiblemente nos pase como al Rey Acaz de la Primera Lectura, que somos más políticos que religiosos, más cumplidores y rezadores que creyentes o confiados. El profeta Isaías nos cuenta cómo Dios ofrecía ayuda y una señal importante al Rey Acaz, pero él renuncia a ella, no por tentar a Dios sino por falta de Fe, para no comprometerse; como nos ocurre a nosotros, rezamos, pero no nos fiamos, pedimos por si acaso, pero no con convencimiento, seguridad, confianza, de lo contrario nos complicaría la vida. 

¿Cuántas veces nos pasa en la vida como al Rey Acaz?  Bajo apariencia de bien, no queremos tentar a Dios, y en el fondo, lo que nos falta es fe y seguridad en Él. ¿Realmente tengo fe cuando le pido algo a Dios, o lo hago por si acaso?

TRES LUCES QUE NUNCAN SE APAGAN

1. El anuncio del Ángel a José.

Para entender bien el evangelio algunas notas preliminares:

Desposorio o esponsales: según la legislación judía constituían una relación legal, que solo se podía romper legalmente.

El calificativo BUENO = JUSTO se aplica en la Biblia al que adopta en cada situación la actitud adecuada.

        No tengas reparo, significa no temas.  José tenía miedo a la Teofanía de Dios en María. Ante la cercanía de Dios, el justo José, consciente de su limitación, se retira, se aleja.

        Lo que hace el ángel es confirmarle el embarazo sobrenatural de María, pero, sobre todo, es QUITARLE EL MIEDO que la cercanía de Dios provocaba en él. Un judío sabía que no podía ver a Dios sin morir.

            Desde el primer momento la reacción de José está determinada por el miedo a la presencia de Dios en María y por la conciencia de su propia indignidad. José no se siente digno de vivir con María y siente la tentación de huida, repudiarla en secreto.

El NO TEMAS del ángel, es liberador del miedo, y restaurador del compromiso de convivencia con María.

También a nosotros hay muchos Ángeles que nos dicen: “No temas a Dios”. No temas la reconciliación, no temas hacer una obra buena, no temas acercarte a Dios, aunque haga mucho tiempo que no lo haces. No temas acercarte a las personas buenas y justas como María.

2. MARÍA.

En este evangelio María está a la sombra, pero es la causa de la aparición del ángel a José, su esposo. Es la mediadora en la encarnación, el medio que Dios ha escogido para hacerse hombre, uno como nosotros. Por eso María es la aurora que anuncia la llegada del Gran día.

3.1. Jesús el Salvador.

El ángel le confía una tarea a José: dar nombre al Niño. “Tú le pondrás por nombre Jesús”.

Este nombre significa: EL SALVADOR de nuestros pecados, de la ley y de la muerte.

También nosotros tenemos la tarea de seguir dando nombre a Dios en tantas situaciones como nos encontramos en nuestra vida, y en las que nos sentimos salvados por Jesús.

3.2. Emmanuel, que significa: “DIOS-CON-NOSOTROS”.

Dios ha optado por el hombre y se ha unido a él indisolublemente. La suerte de los hombres y la de Dios van unidas. Es más que un pacto de amistad. Es más que un matrimonio de los buenos. Es una alianza de amor. Es la unidad perfecta. «Dios ya no es ni será nunca sin el hombre«. Dios adopta una dimensión humana, una identidad humana. Lo humano ya entra en la definición de Dios. No sabemos qué pensarán de ello los ángeles u otros posibles intelectuales que existan por esos mundos. «Y el hombre ya no es, sin Dios encarnado«.

La verdadera naturaleza del hombre está abierta a lo divino y sólo se comprende desde esta posibilidad. Si prescindimos de ella, el hombre queda sin llegar a su realización. Por eso dice el teólogo González de Cardedal que «Dios y el hombre no son restables… Se suman». A más humanidad, más divinizados, más hermanos.

«Dios-con-nosotros». Lo encontramos en la Iglesia, en los Sacramentos, en la Palabra, pero se encuentra también en todos los hombres, especialmente en los pobres y los marginados. Todos son Emmanuel. Dios está con nosotros en la familia, en el trabajo, en la amistad, en el descanso, en la oración, en el dolor y en el amor. Dios es nuestra más íntima y amistosa intimidad, y nuestra más necesitada e interpelante alteridad.

Hoy me pregunto:

  1. ¿Qué implicaciones tiene para mí contemplar una vez más el misterio de un Dios que se hace hombre?
  2. ¿Qué me dice la actitud de José para mi vida?
  3. ¿En qué ámbitos de mi vida puedo adoptar la actitud de aceptar los planes de Dios, aunque no los entienda?
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