11-12-2022. Domingo 3º de Adviento – Ciclo A (Mateo 11, 2 – 11)

Comentario:    

Queridos hermanos y amigos en el Señor:

 1. LA ALEGRÍA:

            Hoy, 3º domingo de adviento, es conocido como el “domingo de Gaudete”, de la alegría. Así comienza la antífona de entrada.

            La alegría es la característica esencial de toda fiesta. Pero como sabemos por experiencia hay muchas clases de alegría y no todas son iguales ni en calidad ni en cantidad; unas vienen de fuera y otras nacen de dentro.

         A) Las alegrías que vienen de fuera: 

1. Hay una alegría barata, que tiene precio en los mercados: la bebida, la comida abundante, la música, la danza desenfrenada, los estupefacientes…

2. Hay una alegría conquistada, la del que corona una cima, consigue un puesto de trabajo, termina la carrera, aprueba un examen u oposición, fruto del esfuerzo, el trabajo y el sacrificio humano.

3. Hay una alegría cultivada, que brota del conocimiento y aceptación de uno mismo, la amistad, el amor y las relaciones humanas.

         B) La alegría que viene de dentro, que nace del corazón:

4. Hay una alegría regalada, gratuita, secreta, profunda, compasiva, respetuosa, abierta, contagiosa, solidaria, compartida, inagotable. En la raíz misma de la alegría está Dios, como fuente de la vida y del amor. Su fuente es secreta, es don del Espíritu.

            Alégrate porque Dios te ama en Jesucristo, te perdona y te cura, te salva de tu miseria y sin-sentido. Viene a llenarte de sol, a afirmar tu valor y tu vocación. Viene a regalarte fermento y semilla. Viene a vestirte de Dios.

Por sus frutos los conoceréis, nos dice Jesús:

         La alegría que viene de fuera, con frecuencia, es bullanguera, extrovertida, ruidosa, perecedera, agridulce; en el fondo nos deja insatisfechos.

         La alegría que nace del corazón: suele ser más serena, pacífica, duradera, sin ruido, unida a la consolación que dice San Ignacio, “leticia interna”.

         La auténtica alegría suele producir frutos de verdadera consolación, que se manifiesta enlos sentimientos de alegría, paz, ilusión, esperanza, ganas de vivir, aumento de fe, esperanza y caridad….

         La falsa alegría, después de la euforia, suele producir en nosotros desolación, que se manifiesta en los sentimientos de: tristeza, angustia, pocas ganas de vivir, miedo, pesimismo, culpabilidad …

         Por ello, hoy me pregunto, ¿qué tipo de alegría (sentimientos) predomina en mi vida?

Quizás puede alargarse, si no, vendría bien, el Cuento del 99 (monedas). De Jorge Bucay. “Déjame que te cuente”

2 ¡Y DICHOSO EL QUE NO SE SIENTE DEFRAUDADO POR MÍ!

     En el evangelio vemos que el mensaje de Cristo no se identifica necesariamente, con nuestras esperanzas concretas. Así le pasó a Juan Bautista que al principio le reconoció como el Esperado, pero después de llevar un tiempo en la cárcel, duda de Él, al no liberarlo de la cárcel como estaba anunciado del Mesías, (Is 61,2-2).

       Para salir de dudas, el Bautista encarga a dos discípulos que pregunten a Jesús sobre su verdadera identidad: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?». La pregunta era decisiva en los primeros momentos del cristianismo.

       La respuesta de Jesús no es teórica, sino muy concreta y precisa: comunicarle a Juan «lo que estáis viendo y oyendo». Le preguntan por su identidad, y Jesús les responde con su actuación curadora al servicio de los enfermos, los pobres y desgraciados que encuentra por las aldeas de Galilea, sin recursos ni esperanza para una vida mejor: «los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia».

         Esto mismo les sucederá a sus discípulos, -crisis de galilea-, a los de Emaús, a su pueblo, a los dirigentes políticos que pensaban que les liberaría de la opresión de los romanos. Jesús no cumple con sus expectativas o esperanzas.

       La salvación que Dios nos ofrece no coincide siempre con la que nosotros deseamos.

       Así nos ocurre a nosotros, con frecuencia en la vida: los hijos no respondemos siempre a las expectativas de los padres; ni los esposos responden, en ocasiones, a las expectativas que tienen el uno del otro; ni los amigos tampoco respondemos a lo que esperamos unos de otros; ni los alumnos siempre responden a las expectativas de sus profesores, etc.

Por ello, la “frustración” forma parte de la vida y, es una experiencia que debemos aprender a manejar y a convivir con ella y a sacar lo mejor de ella.

3 ¡DÉJATE SORPRENDER!

         Jesús no respondió a los discípulos de Juan Bautista como ellos esperaban, pero les respondió con otro versículo (Isaías 35,5-6) que ellos no esperaban: id y decidle a Juan: “Los ciegos ven, lo sordos oyen, los cojos andan, los leprosos quedan limpios”.

            Con frecuencia nos ocurre, a nosotros, lo mismo que a Juan Bautista. Aunque creemos en el Mesías, cuando nos sentimos “encarcelados o atrapados” por algún “vicio” del que no podemos liberarnos o alguna “afección desordena”, “enfermedad”, “carácter” que no puedo cambiar, o situación que me tiene atrapado; dudo de Él y envío a mis discípulos a preguntarle si de verdad Él es el Mesías.

         En el fondo esperamos un Mesías o una iglesia que haga obras espectaculares, llamativas: que no se enfrente al gobierno, si es el mío, que los jóvenes vengan todos a la Iglesia, que no nos toquen el bolsillo, que mi hijo apruebe el examen, que mi abuela no se muera, que mi marido gane más, que en navidad me toque la lotería, y si no, la primitiva o la bonoloto, o que, mi familiar encuentre trabajo, ….

           Y, Jesús, hoy, nos vuelve a decir: mirad, conoced, informaos e id a decirle a Juan y a tantos, Juanes o Juanitos … que dudan de mí y de mi iglesia: ahí están las obras de Caritas parroquial o nacional, Manos Unidas, Entreculturas, Intermón, mirad las obras de tantos y tantos misioneros dispersados por todo el mundo: dispensarios, residencias, hospitales, colegios, parroquias, centros culturales, ONGs de todas las congregaciones y comunidades religiosas. Los centros educativos en España de “iniciativa social”. ¿Quiénes han sido los primeros que se han dedicado a la educación y a la sanidad en Europa, y actualmente en el resto del mundo? ¿Quiénes han sido en España, los primeros que se han dedicado a los enfermos del SIDA, a la recuperación de DROGADICTOS como Proyecto Hombre; ¿a atender  y enseñar español a los INMIGRANTES, a acompañar a los ancianos, etc.?

4. MANTENER LA PACIENCIA.

         La segunda lectura del apóstol, Santiago, nos habla de la paciencia del labrador que aguarda pacientemente el crecimiento de la semilla confiando en la lluvia temprana y tardía.

         Todo en la vida tiene su tiempo de maduración a base de éxitos y fracasos incluso en la vida cristiana.

Hoy me pregunto:

  1. ¿Cómo es mi alegría: barata, conquistada, cultivada o regalada? ¿De dónde nace y cómo se alimenta?
  2. ¿Qué Mesías espero? ¿Qué iglesia espero y deseo?
  3. ¿Qué imagen del Mesías y de Iglesia tengo?
  4. ¿Cómo es mi paciencia en el crecimiento humano y cristiano?
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