18-06-2023. Domingo 11 del Tiempo Ordinario – Ciclo A (Mateo 9, 36 – 10,8)

Comentario:

Queridos hermanos y amigos en el Señor:

1. “Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa” 1ª Lectura

Este solemne texto sirve de prólogo al relato de la alianza del Sinaí, El Señor llama a Moisés desde la montaña, y éste sube al encuentro con Dios. En este encuentro podemos distinguir dos partes: 1. Una alusión al pasado, en la que Dios recuerda a su pueblo, Israel, que lo que ha hecho con él, no lo ha hecho con el pueblo de Egipto; a Israel le ha guiado y conducido como “una gallina cuida y conduce a sus polluelos”.

2. Una alusión al futuro.

En la evocación al pasado el sujeto más relevante es el Señor, quien recuerda las hazañas que ha realizado a favor de Israel. Israel ha visto la acción de Dios en su propia historia. Sólo los israelitas, a nivel personal, que han “visto” la mano poderosa de Yahvé que los ha liberado de la opresión de los egipcios podrán luego adherirse a él con fe.

En la segunda parte abre la perspectiva de futuro para el pueblo. Aquí el sujeto más relevante es Israel, llamado a “escuchar” la voz de Dios. El pueblo que ha “visto” la acción de Dios ahora es invitado a “Escuchar” su voz.

Hoy el Señor, también, nos sigue invitando a los cristianos a seguir viendo descubriendo, rebobinando la película de nuestra vida, para descubrir su acción en nosotros. Sólo desde esta experiencia de sentirnos queridos, amados y mimados por Dios, que nos guía y conduce en nuestra historia “como una gallina guía y conduce a sus polluelos”, seremos capaces de “escuchar” lo que Dios quiere de nosotros para poder responder como el pueblo de Israel. Y así llegar a ser: “propiedad personal”, “reino de sacerdotes”, “nación santa” sinónimos que describen la misma realidad: ”pertenencia total a Dios”.

En la vida es importantísimo, para todo, tener: memoria histórica y ver la vida en perspectiva desde Dios, saber hacer una lectura teológica desde Dios. Descubriendo “viendo” como Dios guía y conduce nuestra historia siempre: cuando nos va bien y cuando nos va mal. Es lo que conocemos con el nombre de tener una visión providencial de la vida. Con esta visión NO se trata de cruzarnos de brazos, porque Dios lo hará todo por nosotros, no; sino que desde esta visión de “agradecimiento” de presencia de Dios, nos sentiremos impulsados a trabajar por el reino de Dios y su justicia, como veremos que hacen los Apóstoles en el evangelio.

2. “Si cuando éramos pecadores, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuanta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvados ahora por su vida!” 2ª Lectura.

             Pablo nos muestra la grandeza del sacrificio de Cristo, cuya muerte es la revelación del amor infinito, gratuito e incondicional de Dios por los hombres. Un amor que no es consecuencia del recto comportamiento del hombre, sino expresión absoluta de gracia. Es la experiencia de amor, de la 1ª lectura, llevada al extremo y para toda la humanidad, manifestada en la muerte de Jesús.

            Si fuimos salvados, cuando aún éramos pecadores, con cuanta más razón ahora que hemos sido comprados al precio de la sangre de Jesucristo, por ello:

  1. No podemos vivir tristes, ni agobiados, ni pesimistas. Estamos en las manos de Dios. Hemos sido comprados al precio de su sangre. El no reconocerlo sí que es grave, el no ser consciente de su amor, como los hijos, que muchas veces no somos conscientes del gran cariño, esfuerzo, trabajo y sacrificio que hacen nuestros padres por nosotros.
  2.  Esto nos hace más humildes. Así no podemos gloriarnos de nuestras fuerzas u obras, sino de Dios quien nos ha salvado al precio de su sangre.

Dios no me quiere porque yo soy bueno y me porto bien, sino que yo debo portarme bien porque Dios me quiere y ama con locura. Dios no nos premia nuestro comportamiento. Sino que, su AMOR, hace que nos portemos bien.

3. “Al ver, Jesús, a la gente sintió lastima, se compadeció de ellas porque andaban “como ovejas que no tienen pastor” Evangelio.

El evangelio de hoy es el comienzo del 2º discurso, de los 5 discursos del Evangelio de San Mateo, dedicado a la Misión de los apóstoles. En él se describe el proyecto de pastoral o programático sobre cómo ha de ser la misión de los apóstoles, de la Iglesia, es decir de todos los cristianos; no sólo de los curas y monjas.

Comienza “sintiendo” lástima, “compasión” (= se le conmueven las entrañas maternas, evoca el amor gratuito, activo y generoso de quien se siente parte del otro y sufre con el otro) al ver a la gente como ovejas sin pastor.  Jesús tiene una mirada compasiva, se deja impactar por la realidad de la gente. Jesús, no construye su proyecto desde un despacho, desde una teoría económica, desde una escuela teológica, o de pastoral, sino desde el contacto directo con las personas, enfermas, endemoniadas, sin ilusión, con complejos, soledad, tristeza, falta de sentido de la vida, hoy decimos desde la ansiedad que produce en nosotros la sociedad de consumo.

Jesús ante esta situación tiene una doble reacción:

3.1. “Orad, rogad, pedid al “dueño” de la mies que envíe obreros a su mies”. Estar con él.

Jesús nos hace conscientes de la necesidad de trabajar por su reino, de hacer visible y presente la llegada de su Reino. Nos hace conscientes que el dueño de la finca es el Señor, que no depende de nosotros, sino que somos siervos inútiles y sin provecho, hacemos solo lo que tenemos que hacer.

Con esto nos está indicando que los discípulos fueron llamados como dice, Marcos, para que estuvieran con él y enviarlos a predicar….

Es importantísimo que estemos con él, que nuestro trabajo surja del amor, la relación, intimidad, amistad con él.

3.2. Jesús llamó a 12 apóstoles, símbolo de las doce tribus de Israel.

Los 12 apóstoles símbolo de las 12 tribus de Israel. Esto nos está indicando que la Iglesia es la sucesora natural del antiguo pueblo de Dios, que la Iglesia es el nuevo pueblo de Dios fundado por Jesucristo. Los doce representan la continuidad con el pueblo de la primera alianza.

4. “Id y proclamad que el Reino de los cielos está cerca: curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios”.

El programa misionero de los apóstoles es descrito y estructurado a imagen de la misión histórica de Jesús. Comprende dos dimensiones: el anuncio de la llegada del Reino de Dios y la realización de los signos mesiánicos. Palabra y acción. Dichos y hechos de Jesús y de la iglesia

5. “Gratis habéis recibido, dad gratis”.

El fundamento de la misión de Jesús es la gratuidad de Dios, por eso los “Doce” también seguirán su mismo estilo, “lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. Amén.

Hoy me pregunto:

  1. ¿Qué siento yo al contemplar este mundo: unos riendo y otros llorando, unos en paz y otros en guerra, unos con trabajo y otros en paro, unos en la opulencia y otros en la pobreza, unos en su casa y otros emigrando, unos con los estómagos satisfechos y otros muertos de hambre?
  2. ¿Cómo vivo el estar con Él? ¿El orar, pedir, que envíe obreros a su mies?
  3. ¿Qué signos hacemos sus discípulos hoy, aquí y ahora? ¿Soy consciente de la multitud de signos que hace la iglesia en nuestra sociedad gratuitamente? Cf. El balance anual de caritas repartido el domingo pasado “El Corpus Christi”
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