Domingo del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo – Ciclo C (Lucas 9, 11b – 17)

COMENTARIO:

Queridos hermanos:

            Hoy celebramos la solemnidad del “Cuerpo y la Sangre de Jesucristo” o, mejor, el sacramento del AMOR. “Cuerpo entregado y sangre derramada”

            Dios se hace presente al hombre de muchas maneras; por medio de la creación, nos dice la carta a los Romanos, que todo el mundo puede llegar al conocimiento de Dios sólo con contemplar la creación. (Rm 1,20)

            Pero Dios Trino, como veíamos el domingo pasado de la Sta. Trinidad, “contemplando este mundo” [EE 100] decide hacerse hombre, la segunda persona, para salvar a todos los hombres y mujeres de este mundo, a ti y a mí. Y después de habernos amado hasta el extremo, hasta dar su vida por nosotros, no nos abandona, sino que se queda con nosotros para siempre en el Sacramento de la Eucaristía.

Nosotros nos hacemos presentes de muchas formas: mediante una llamada perdida, un mensaje de móvil, una carta, un correo electrónico, una llamada por teléfono, una video-conferencia, un regalo, pero sobre todo con nuestra presencia. Lo mismo hace Dios, se nos hace presente de muchos modos y maneras, nos dice la carta a los Hebreos 1,1. Mediante la creación, los profetas, los Reyes de su pueblo, los acontecimientos de la historia, las Sagradas Escrituras, pero sobre todo por medio de su HIJO JESUCRISTO. Después de subir a los cielos, esta presencia ahora la mantiene, como nos dice Jesús, en el evangelio: “Donde dos o más estéis reunidos en mi nombre allí estoy yo en medio de vosotros”. “Yo estaré todos los días con vosotros hasta el fin de mundo”. En el evangelio de San Juan, varias veces nos promete su Espíritu que nos lo recordará todo, (Jn 14) … Pero su presencia real y verdadera nos la ha dejado en el sacramento del Amor, de la Eucaristía, como hemos escuchado en la segunda lectura de la carta a los Corintios.

Hasta, antes de la pandemia, nadie sabíamos lo que era el “Teletrabajo” o seguir las clases on-line.

Al tener que estar encerrados en casa aprendimos y vemos que muchas personas pueden “teletrabajar”, es decir trabajar desde casa y seguir las clases on-line, también desde casa, pero no es lo mismo que el trabajo presencial y seguir las clases presencialmente.

Dios se comunica con nosotros de muchas maneras, utilizando muchos medios: la creación, la historia de Salvación, los Patriarcas, Reyes, Profetas, la sagrada escritura, pero directamente nos envía a su Hijo que se hace hombre en todo, como nosotros, menos en el pecado. Jesús vino a la tierra a comunicarse PRESENCIALMENTE con nosotros. Y después de la última cena se ha quedado con nosotros para siempre “PRESENCIALMENTE” en la Eucaristía.

            Este evangelio se enmarca en una sección dedicada a los doce en calidad de enviados por Jesús para hacer lo mismo que Él hace: anunciar el Reino de Dios y curar a los enfermos.

            Los discípulos al caer la tarde y ver la multitud sienten miedo y no saben qué hacer con la gente, y le piden a Jesús que les despache, que les envíe a sus casas o cortijos a comprar comida. Parecido a nosotros que con frecuencia no sabemos qué hacer con los niños, jóvenes y mayores, y les queremos despachar a sus casas.

            Jesús les “satisface”: primero el hambre de pan y luego les evangeliza, o por lo menos a la vez. Hoy me pregunto: ¿yo analizo o pienso qué necesidad vital tienen los niños, jóvenes o mayores antes de la catequesis o de recibir los sacramentos? Ante las dificultades, el atardecer apostólico, la secularización de nuestra sociedad, ¿qué hago?

¿Escucho antes de hablar, analizo las necesidades de la gente antes de evangelizar?

Tú, esposo/a, madre/Padre ¿escuchas a tu hijo antes de darles un consejo o echarles la bronca? …….

            2.1. Significado: haced vosotros lo mismo, podéis hacer mucho más de lo que pensáis con la gracia de Dios. Podemos mucho más de lo que pensamos, cuando ponemos en manos de Dios nuestros panes y peces. (Cualidades, dones particulares, habilidades, tiempo).

            2.2. Significado. Es una orden para “entrar con la de ellos y salir con la nuestra”. Primero satisface sus necesidades vitales, y luego ya podrás anunciarles el Reino de Dios. Depende lo que esté de fondo, sale a la superficie. La copa de Champán o dos caras mirándose.

            Nos podemos preguntar: ¿Cómo son nuestros métodos de evangelización? Quizás lo primero que queremos, es que nuestros jóvenes, nos escuchen y hagan caso a nuestras propuestas, y no escuchamos sus necesidades vitales o materiales.

            2.3. Significado: La salvación ofrecida por Jesús es integral, de alma y cuerpo, de Espíritu y materia. Espiritual y material. De ahí las grandes obras y proyectos de tantas ordenes religiosas, ONGs de promoción cultural, humana, sanitaria. ¿Dónde nacieron las universidades, los hospitales? Junto a las catedrales y las iglesias. Actualmente, en muchos países del tercer mundo ¿dónde están situadas las escuelas, los dispensarios, centros de salud? Hoy celebramos, a nivel nacional el día de CÁRITAS, como expresión de que el amor a Dios pasa por el amor a nuestros hermanos más necesitados.

Cristo sabía que, además del hambre corporal, la persona tiene otra hambre más profunda. Por eso no se contentó con multiplicar los panes y mandar recoger las sobras, sino que él mismo se hizo pan. «Yo soy el pan de vida. EL que venga a mí no tendrá hambre. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan vivirá para siempre» (Jn 6, 35. 51).

Cristo hizo de su vida un pan. Alimentaba a todos con su palabra y con la fuerza curativa de su Espíritu. Pero él “no tenía tiempo ni para comer” (Mc 3,20; 6,31)

Cristo fue un pan bueno que se dejó partir. Por amor a nosotros entregó su cuerpo y su sangre. Un sacrificio pacífico. Hasta ahí llegaba su amor. Hizo del pan y del vino un signo de su cuerpo entregado y de su sangre derramada. Un sacrificio de comunión. Así podía saciar nuestra hambre, podía curar nuestras heridas de muerte, podía vivificar nuestras vidas y contagiarlas de vida eterna. «EL que come mí carne y bebe mí sangre tiene vida eterna» (Jn 6, 54).

Para que esto se realice en nosotros debemos comulgar con fe ‑miste­rium fidei‑. Quien comulga a Cristo debe dejar que la vida de Cristo circule por todas sus venas, debe vivir en Cristo y por Cristo: «el que me come vivirá por mí» (Jn 6, 57).

            Vivir por Cristo significa vivir del Espíritu, vivir para el Padre, vivir para los demás, especialmente para los pequeños. Vivir por Cristo significa no vivir ya para sí. Vivir por Cristo significa hacerse pan para los hambrientos de justicia, de libertad y de amor. Hemos de aprender a morir para que, el otro viva, especialmente el que de una manera u otra está condenado a morir.

Esta es la vida de dos hogazas recién salidas del honor y perfectamente hechas. La una por no perder la estética y la belleza no se deja tocar, y se queda endurecida en la panera sin que nadie la toque ni sirva para nada.

            La otra, como buena hogaza, se deja romper, untar de margarina y de mermelada y sumergirse en la leche, para ser comida en el desayuno, y solo quedan algunas migas en el mantel….

            ¿Con cuál de las dos estará más contento el panadero después de haber madrugado a las 2 de la mañana para hacer el pan?

Hoy me pregunto:

  1. ¿Dónde y de qué manera descubro la “presencia de Jesucristo hoy en mi vida”?
  2. ¿Qué valor doy a la eucaristía? Y ¿Cómo participo en ella?
  3. ¿Qué implicaciones tiene para mi vida y a qué me compromete?
  4. Participo en la Eucaristía o vengo a oír misa como se decía antes, a cumplir y mentir, dejando mi conciencia tranquila.
  5. ¿Traigo la vida a la Eucaristía: mis problemas, preocupaciones, agobios, cansancios, alegrías, buenas noticias, se las presento al Señor en el ofertorio junto con el pan y el vino; y la Eucaristía me lleva a la vida, incide la palabra de Dios en la realidad de mi familia, trabajo, amigos, tc…?
  6. ¿Qué significa para mí “dadles vosotros de comer”?
  7. ¿Con qué hogaza me identifico más? “Sólo se puede dar vida, dando la propia vida”
    1. Una idea: Comieron todos y se saciaron.
    2. Una imagen: Dadles vosotros de comer.
    3. Un afecto: agradecimiento de la Presencia Real de Cristo en la eucaristía como alimento.
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