Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor – Ciclo C (Juan 20, 1-9)

Comentario:

Queridos hermanos y amigos en el Señor: ¡Cristo, ha resucitado! ALELUYA. ALELUYA.

            La 1ª Lectura nos narra el discurso de Pedro en casa de Cornelio, un capitán Romano, representante de todos los paganos, -hoy diríamos- no creyentes o de los que nunca han oído hablar de Jesús, para contarles lo que pasó en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo: «Me refiero a Jesús de Nazaret que pasó por la vida haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo…. “Nosotros, dice Pedro, somos testigos de que los judíos lo MATARON COLGANDOLO DE UN MADERO. Pero Dios, al tercer día, lo resucitó de entre los muertos y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado”.

            La realidad se ve del color del cristal de las gafas con que miremos.

            AMIGOS, para descubrir la presencia de Cristo Resucitado, que VIVE Y ESTÁ PRESENTE, HOY, AQUÍ Y AHORA, hace falta fe, hace falta sensibilidad, para descubrir su presencia en los signos de RESURRECCIÓN que hay a nuestro alrededor, para descubrir su PRESENCIA allí donde hay amor en vez de odio, PERDÓN en vez de ofensa, donde hay UNIÓN en vez de discordia, donde hay FE en vez de duda, donde hay VERDAD en vez de mentira, donde hay ESPERANZA en vez de desesperanza, donde hay ALEGRÍA en vez de tristeza, donde hay LUZ en vez de tinieblas, donde hay TRABAJO en vez de PARO, donde hay CONSUELO  en vez de desolación, …

            Cristo está VIVO, PRESENTE Y RESUCITADO, en todas las situaciones donde se genera AMOR, ILUSIÓN, ESPERANZA, ALEGRÍA, TRABAJO, SALUD, PERDÓN.

            El evangelio de San Juan, nos habla del primer día de la semana, es decir del Domingo, porque para los Judíos el día de descanso es el sábado.

            1. El primer punto de atención es destacar que “el sepulcro estaba vacío».

            2. La primera aparición es a María Magdalena y a las otras mujeres que van al sepulcro:

            – Van sin FE y sin ESPERANZA, pero llenas de AMOR, que es lo que las mueve y no las paraliza. El miedo, hermanos, es lo que más nos paraliza en nuestra vida para todo, nos lleva a la muerte. La libertad frente al miedo nos hace crecer y da vida.

            3. María Magdalena va a un sepulcro a buscar a un muerto. Y resulta que Cristo VIVE, pero, no en los cementerios.

            Con frecuencia, a nosotros nos pasa lo mismo, buscamos entre los muertos al que VIVE. Buscamos en los cementerios de la droga; queremos olvidar o tapar nuestras penas con la cortina de la bebida, el sexo, el poder, el prestigio, el honor; buscamos la vida, la felicidad y encontramos la muerte porque no sabemos buscar donde está JESÚS VIVO Y RESUCITADO.           

            4. Al final, Jesús se hace el encontradizo con María, Pedro, Juan … que, aunque han perdido la fe y la esperanza, buscan al Señor porque no han perdido el amor.

            El “ángel” manda a María, a Pedro y a Juan que le busquen en GALILEA, que significa el lugar de tajo y del trabajo, en la familia, en la vida ordinaria, en los valores de la honradez, el trabajo, la justicia, la familia, la fidelidad, …

            5. Al primero que se aparece es a Pedro, que representa la Iglesia Institucional, y a Juan, símbolo de la Iglesia Carismática que intuye movido por el amor y la cercanía a Jesús.

            6. ¿Qué pasa después de este encuentro con Jesús?

Instintivamente los lleva a anunciárselo a sus discípulos, no lo pueden callar como Pedro, Santiago, Juan, … El encuentro con Jesús, si es sincero, siempre es misionero. No se lo pueden callar, tienen que contarlo, vociferarlo, decirlo, comunicarlo.

Hoy me pregunto:

            1. ¿Dónde busco a Jesús, en los cementerios: de la droga, la bebida, en el prestigio, en el ansia de tener y de poseer, o en la ciudad donde vivo, en mi “Galilea” lugar de las relaciones y del trabajo, en los valores de la honradez, justicia, solidaridad, familia, trabajo…?

            2. ¿Tengo sensibilidad? ¿me pongo las gafas de la fe, el amor y la esperanza para descubrir su presencia, o las del egoísmo, la soberbia, el orgullo y no encuentro a Jesús? ¿Qué signos de RESURRECCIÓN descubro en la vida donde me muevo?

            3. ¿Cómo vivo mí fe; para mí sólo, o la ANUNCIO a los demás? ¿Cómo es mí celo apostólico?  Amén.

  • Una idea: Jesús ha resucitado
  • Una imagen: El sepulcro vacío
  • Un afecto: La alegría de Jesús Resucitado.
Etiquetas