Domingo de la Pasión – Ciclo C (Lucas 22,14–23,56)

Comentario:

Queridos hermanos y amigos en el Señor:

Este domingo, como se lee la pasión entera, según San Lucas, no se tiene homilía. Pero esta reflexión nos puede ayudar a vivir mejor esta semana, la más importante de los cristianos, sin la cual no tendría sentido nuestra vida.

Las enseñanzas de la Pasión de Jesús:

            La Cruz de Jesucristo es el libro que siempre tenemos que estar estudiando. Del misterio pascual de Jesucristo siempre tenemos que estar aprendiendo.

            ¿A qué se nos invita, en esta Semana Santa, Semana Mayor, Semana del Amor?

            * A acompañar a Jesús en su Pasión, muerte y resurrección. Y, a dejarnos acompañar por Jesús en nuestras pasiones, muertes y resurrecciones.

            * Para entender la Pasión hay que padecer. El misterio del dolor no se puede entender desde fuera, tanto en lo referente a Cristo como en lo referente a los hermanos. Es una gracia, como decía San Ignacio que se nos tiene que conceder: «Pasar Dolor con Cristo dolorido«. O como nos dice San Pablo: «Y conocerle a Él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos, hasta hacerme semejante a Él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos» (Fil 3,10-11). Una forma de unirnos a esta comunión en los padecimientos está en la unión con las víctimas, los que sufren y los pobres que caminan con nosotros.

            * El sufrimiento y el dolor, desde la Pasión y muerte de Jesucristo, ya no es una realidad maldita. Está redimida y no tiene por qué perderse ni un gramo de dolor. Todo tiene sentido. Todo debe ser gracia.

            * La CRUZ, desde Cristo, ya es más llevadera. Ya nunca irás sólo con tu cruz. Ya siempre encontrarás un buen Cireneo que te ayude o alguna piadosa mujer que te acompañe y se solidarice contigo. Y alguien estará siempre sufriendo en ti.

            *Todo el que sufre adquiere una gran dignidad, porque es otro Cristo paciente.

            * El sufrimiento y la muerte no conducen a nada, sino a la Pascua. Lo última palabra no es la muerte sino la Vida. Lo último no es el vacío sino la plenitud.

            * Tenemos que combatir las causas del sufrimiento, luchar contra los que fabrican miseria y dolor, pero desde la no-violencia y el amor, como Cristo, que entró en Jerusalén «manso y humilde», prefiriendo morir antes que matar.

            * En las noches más oscuras y más tristes sólo queda la fe inquebrantable y la confianza incondicional en Dios. Como Cristo, que «aprendió sufriendo a obedecer» (Hb 5,8).

            Por último, os invito a que allá donde estéis, esta semana Santa, con vuestros familiares, en los pueblos, o de descanso, donde sea, que os unáis a otros muchos cristianos que vivimos la misma fe en Jesús muerto y Resucitado por todos nosotros. Amén.

Hoy me pregunto:

  1. ¿Con qué personaje de la pasión me identifico más?
  2. ¿En qué circunstancias encarno los distintos personajes: Judas que le vende por 30 monedas, Pedro con sus negaciones, Pilato que se lava las manos, Herodes que se ríe de Él, el pueblo que se deja manipular y le grita: “crucifícale”,  las mujeres acompañando en el silencio, la Verónica enjugando el rostro dolorido de Jesús, los discípulos que huyen, el Cirineo que le ayuda a llevar la cruz, María y Juan al píe de la Cruz, María Magdalena siguiéndole de cerca, José de Arimatea y Nicodemo que le buscan un sepulcro, el centurión que le confiesa “realmente este hombre era Hijo de Dios”?
  3. Jesús sigue cargando con las cruces actuales y sigue necesitando: Magdalenas, Pedros, Juanes, Cirineos, Marías que le acompañen al pie de la cruz…. Hoy sigue habiendo muchos personajes, Cirineos, que siguen ayudando a Jesús a llevar su cruz en silencio, calladamente como las santas mujeres que le acompañaban, y estuvieron al pie de la cruz.
  • Una idea: Jesús nos salva muriendo en la cruz.
  • Una imagen: Jesús muere en la cruz.
  • Un afecto: Dolor con Cristo doloroso y quebranto con Cristo quebrantado.
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